Proteger a quien informa también es defender la democracia

Proteger a quien informa también es defender la democracia

En Ecuador, el ejercicio del periodismo es fundamental para la vida democrática del país. Aunque implica grandes responsabilidades y desafíos, hoy existen mecanismos y un compromiso firme del Estado para garantizar que quienes informan puedan hacerlo con respaldo, protección y acompañamiento.

Por eso existe el Mecanismo de Prevención y Protección del Trabajo Periodístico, que funciona bajo el Consejo de Desarrollo y Promoción de la Información y Comunicación.

No es un trámite más. Es una herramienta concreta para actuar cuando un periodista enfrenta riesgos por informar.

Su propósito es claro:
prevenir, proteger y coordinar respuestas rápidas cuando un comunicador es amenazado o agredido por su labor.

No sanciona. No juzga.
Acompaña y activa protección.

¿Quiénes intervienen?

Aunque el Consejo de Comunicación coordina el mecanismo, no actúa solo. Se articula con instituciones clave del Estado, entre ellas:

  • Ministerio de Defensa
  • Ministerio del Interior
  • Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana
  • Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos
  • Secretaría de Gestión de Riesgos
  • Consejo Nacional Electoral
  • Fiscalía General del Estado

Y también con representantes de la sociedad civil y organizaciones de periodistas.

¿Cuándo debes activarlo?

Si enfrentas:

  • Amenazas o intimidaciones por tu trabajo
  • Agresiones físicas o verbales
  • Hostigamiento o presiones indebidas
  • Daños a tus equipos o material periodístico
  • Detenciones arbitrarias o vigilancia ilegal

No esperes a que la situación escale.

¿Qué hacer ante una agresión?

  1. Prioriza tu seguridad y aléjate del riesgo inmediato.
  2. Registra lo ocurrido: fecha, lugar, hechos y personas involucradas.
  3. Conserva evidencias: mensajes, audios, fotos, videos o capturas.
  4. Activa el Protocolo de Protección.

Si tu voz está en riesgo ¡Activa el protocolo!

A través de estos canales se activan medidas de protección y acompañamiento, y se deriva el caso a las instancias competentes.

Proteger a los periodistas no es un favor. Es una obligación democrática.

Porque cuando se protege a quien informa, se protege el derecho de todos a estar informados. Porque todas las voces cuentan.

Proteger a quien informa también es defender la democracia